A medida que pasan los años, mantener los huesos fuertes para evitar enfermedades como la osteoporosis se vuelve una prioridad. En me...
A medida que pasan los años, mantener los huesos fuertes para evitar enfermedades como la osteoporosis se vuelve una prioridad. En medio del boom de los suplementos, la ciencia médica explica las diferencias entre el calcio y el magnesio, advierte sobre los peligros de automedicarse y revela cuál de los dos es el verdadero protagonista.
1. El rol de cada mineral en tus huesos
Ambos son fundamentales, pero hacen trabajos distintos. El calcio es el "ladrillo": se encarga de dar rigidez, resistencia y formar la estructura del hueso para evitar fracturas. Por su parte, el magnesio es el "director de obra": regula la remodelación del tejido para que los huesos no pierdan flexibilidad y, lo más importante, activa la vitamina D, que es indispensable para que el cuerpo pueda absorber el calcio correctamente.
2. El peligro de los suplementos sin receta
Salir a comprar pastillas por cuenta propia tiene sus riesgos. Los especialistas advierten que un exceso de calcio puede causar cálculos renales o acumulación en las arterias. Por el lado del magnesio, tomar dosis superiores a 350 mg diarios puede provocar desde malestar estomacal hasta hipotensión o arritmias cardíacas. Además, ambos minerales pueden interferir con medicamentos para la tiroides, diabetes o antibióticos.
3. Entonces, ¿cuál es más importante?
Si hay que elegir un ganador, los médicos coinciden en que el calcio es el más importante, ya que actúa directamente en el fortalecimiento del hueso y en el aumento de su densidad. Sin embargo, aclaran que funcionan en equipo: de nada sirve llenarse de calcio si no hay suficiente magnesio en el cuerpo para procesarlo y fijarlo donde corresponde.
Dato Sunder: ¡La solución está en la cocina y no en la farmacia! Los médicos aseguran que una dieta equilibrada cubre perfectamente las necesidades diarias sin riesgo de excesos. Para sumar calcio, priorizá lácteos, vegetales de hoja verde y chía. Para el magnesio, apostá por las semillas de calabaza, almendras y arroz integral.

